Del aula al campo, de la producción a la comunidad: el 2º Congreso de Caprinocultura y Educación en Territorio de la Provincia de Córdoba 2026 en Quilino propuso una mirada integral sobre el desarrollo territorial

Educación, ciencia, producción, salud pública, comunicación, innovación, agregado de valor y turismo rural fueron algunos de los ejes del Segundo Congreso de Caprinocultura y Educación en Territorio de la Provincia de Córdoba.

Educación, ciencia, producción, salud pública, comunicación, innovación, agregado de valor y turismo rural fueron algunos de los ejes del Segundo Congreso de Caprinocultura y Educación en Territorio de la Provincia de Córdoba. Durante dos jornadas, Quilino y Villa Quilino reunieron experiencias y conocimientos para pensar el potencial de las economías regionales y el papel de la educación en la construcción de oportunidades para las comunidades del norte cordobés.

El Segundo Congreso de Caprinocultura y Educación en Territorio de la Provincia de Córdoba fue mucho más que un encuentro dedicado a la actividad caprina. Su programa propuso una mirada amplia sobre el desarrollo territorial, con la intención de vincular los saberes de la escuela con las necesidades de los productores, las posibilidades de innovación, el trabajo de las instituciones científicas y las oportunidades económicas de la región. Con una agenda que integró conferencias, paneles de experiencias, talleres prácticos, recorridos territoriales y espacios de intercambio, el Congreso buscó poner en diálogo a distintos actores que forman parte de una misma realidad productiva y social.

Uno de los aspectos centrales de esta propuesta es su origen: por segundo año consecutivo, el encuentro se desarrolla a partir de una iniciativa de las alumnas y los alumnos del IPEQ, junto con sus docentes y las Coordinaciones Locales de Educación (CLE). Esta característica le otorga un valor particular, porque coloca a la comunidad educativa en el lugar de promotora de un espacio de encuentro que trasciende las aulas y se proyecta sobre el territorio. Y es una propuesta pionera para la Provincia y para inspirar a otras localidades no solo de Córdoba si no del país, en poner el foco en la economía regional y capacitar a sus jóvenes desde el aula y hacia afuera.

La ciencia como punto de partida para valorar los recursos locales

La primera jornada, el 8 de octubre, comenzó con la conferencia “Del saber al hacer: construir el futuro desde el territorio”, a cargo de Michel Victor Hubert Hick, de la Universidad Católica de Córdoba (UCC). La propuesta abordó la demografía zootécnica como herramienta para poner en valor las poblaciones animales. Este enfoque aporta una perspectiva científica sobre los recursos genéticos y las características de los animales, conocimientos que pueden contribuir a comprender mejor los sistemas productivos y a reconocer el valor de las poblaciones caprinas locales. La importancia de esta mirada radica en que el desarrollo de la actividad no depende exclusivamente de aumentar la producción. También requiere conocer los recursos disponibles, preservar sus características y generar información que permita tomar mejores decisiones.

A continuación, el panel de experiencias “Del conocimiento a la producción”, con el IPEQ como anfitrión, convocó a productores caprinos, emprendedores, comerciantes, técnicos especializados, instituciones educativas y organismos de apoyo al sector. El intercambio entre estos actores permitió situar el conocimiento en la práctica cotidiana: las dificultades que enfrentan quienes producen, las oportunidades que identifican quienes emprenden y las herramientas que pueden aportar la educación y las instituciones para fortalecer la actividad.

Comunicar el territorio: una herramienta para abrir mercados y construir identidad

La comunicación ocupó otro lugar destacado en el programa. La conferencia “Comunicar desde el Territorio: Redes, Tecnologías e Inclusión para la Caprinocultura”, con la Escuela de Formación Profesional de Villa Quilino como anfitriona, reunió a Matías Longoni, de Bichos de Campo; Miguel Barreda, de “De la Colmena al Gallinero”, de FM 107.7; y Cora Gornitzky, del INTA. La inclusión de este eje reconoce que la producción necesita también construir visibilidad, generar vínculos y contar sus propias historias. En un contexto atravesado por las tecnologías digitales, las redes y las nuevas formas de circulación de información, comunicar el origen de los productos, las características de quienes los elaboran y la identidad de una región puede convertirse en una herramienta de diferenciación. Para las economías regionales, comunicar no significa solamente promocionar una mercadería. También implica acercar el campo a los consumidores, visibilizar el trabajo de las familias productoras y construir un relato capaz de conectar la producción con la cultura y la identidad local.

Una Salud: la producción también requiere prevención sanitaria

La articulación entre el sector productivo y la salud pública tuvo su espacio en el taller “Una Salud: articulación entre producción, salud pública y territorio”, destinado a productores y agentes sanitarios. Los profesionales Alejandro Prieto y Romina Ilardo, de la Facultad de Ciencias Médicas de la UCC, abordaron las zoonosis parasitarias en los sistemas productivos, con especial atención a la hidatidosis y la triquinosis. El eje de Una Salud propone comprender que la salud humana, la sanidad animal y el ambiente están relacionados. Por eso, la prevención de enfermedades, la vigilancia sanitaria y la articulación entre productores, profesionales de la salud y organismos públicos son componentes fundamentales para sostener una actividad productiva segura. La incorporación de esta temática amplió el alcance del Congreso y puso de relieve que el desarrollo rural necesita integrar conocimientos productivos, sanitarios y ambientales.

 

El recorrido por el Frigorífico Quilino, realizado por el ingeniero Juan Riachi, junto a la intendenta Mabel Godoy y la Presidenta del Concejo Deliberante de Quilino y Villa Quilino, Julieta Geuna, permitió incorporar una dimensión industrial a la agenda de la primera jornada. El vínculo entre la producción primaria y el procesamiento resulta central para comprender cómo se organiza una cadena de valor.

Del campo a la industria: conocer la cadena productiva

El recorrido por el Frigorífico Quilino, realizado por el ingeniero Juan Riachi, junto a la intendenta Mabel Godoy y la Presidenta del Concejo Deliberante de Quilino y Villa Quilino, Julieta Geuna, permitió incorporar una dimensión industrial a la agenda de la primera jornada. El vínculo entre la producción primaria y el procesamiento resulta central para comprender cómo se organiza una cadena de valor. Conocer las instalaciones y los procesos de la industria frigorífica permite acercarse a una etapa que conecta el trabajo de los productores con la transformación y comercialización de la producción. Esta mirada también ayuda a identificar la importancia de la infraestructura, los controles sanitarios, la logística y la articulación entre los diferentes eslabones de la actividad caprina. Así, el Congreso propuso mirar más allá del establecimiento productivo y reconocer que el desarrollo del sector depende de una red de actores, servicios e instalaciones que hacen posible que la producción llegue a los mercados.

Emprender, agregar valor y mejorar la comercialización

Por la tarde, la conferencia “Innovación, agregado de valor y emprendedurismo: desafíos para las economías regionales”, a cargo del licenciado Gastón Baena, Director General de Promoción Territorial del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Provincia de Córdoba abrió un eje fundamental para pensar el futuro de la actividad.  La discusión sobre innovación y agregado de valor invita a superar la comercialización de materias primas sin transformación y a explorar alternativas para diversificar productos, desarrollar marcas, mejorar presentaciones y encontrar nuevos canales de venta. Todo esto requiere de inversiones, y es allí en donde el Lic. Baena explicó la diversidad de créditos que ofrece el Banco de la Gente como la Fundación Banco de Córdoba, pensados para ese primer paso fundamental con líneas de hasta tres meses de gracia y sin intereses.

En esa línea, el programa contempló también el taller “Agregado de valor en productos caprinos”, con la participación de Paulo Toranzo y Belén Agnelli, del Movimiento Campesino de Córdoba, y del médico veterinario Mauro Mació y Erika Sticotti, de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). El objetivo de este espacio era explorar herramientas para diferenciar productos y generar mayor valor económico y comercial a partir de la producción caprina.  La agenda también incluyó “Marketing digital para emprendimientos agroalimentarios”, a cargo de Tamara Ruíz, docente de Comunicación y Marketing en los niveles medio y superior. La propuesta buscaba acercar estrategias para transformar lo que se produce en historias que conecten con los consumidores, mediante contenidos digitales, redes sociales e identidad de marca. La combinación de estos temas muestra que el desafío no termina en producir: también es necesario saber presentar, comunicar, comercializar y construir una identidad reconocible para cada emprendimiento.

La escuela como espacio para aprender haciendo

La dimensión educativa atravesó el Congreso desde su propia concepción. El encuentro propuso vincular los contenidos escolares con experiencias concretas del territorio, fortalecer el aprendizaje basado en proyectos y generar oportunidades para que estudiantes y docentes participen activamente en la construcción de conocimientos. Entre las actividades previstas se encontraba el taller “Aprender haciendo: proyectos productivos en el aula”, a cargo de la profesora María Victoria Filipponi, destinado a docentes. Su propuesta apuntaba a integrar experiencias productivas con estrategias pedagógicas interdisciplinarias, trabajo colaborativo y articulación entre escuela y comunidad. La agenda también contempló el taller “Bioinsumos para la ganadería caprina”, a cargo del ingeniero agrónomo César Gramaglia, de la Universidad Nacional de los Comechingones y el INTA., en formato de taller práctico. Esto permitió incorporar una experiencia orientada al conocimiento y la aplicación de insumos biológicos en los sistemas de producción caprina, vinculando el aprendizaje práctico con la búsqueda de herramientas para fortalecer la actividad productiva en el territorio.

La agenda también contempló el taller “Del Saber al hacer: mi experiencia en el Congreso”, coordinado por las CLE de Quilino y Villa Quilino, para estudiantes de quinto y sexto grado de escuelas primarias. La propuesta buscaba recuperar y registrar los aprendizajes de los niños mediante la observación, la toma de notas y la reflexión sobre las experiencias vividas durante el encuentro. Este tipo de iniciativas expresa una concepción educativa que reconoce el territorio como espacio de aprendizaje. La producción, las instituciones, los emprendimientos y las experiencias comunitarias se convierten así en oportunidades para preguntar, investigar, relacionar contenidos y construir conocimientos con sentido local.

La caprinocultura como motor de desarrollo regional

La primera jornada concluyó con la conferencia “La Caprinocultura como motor de desarrollo”, que tuvo como anfitrión al Instituto Fray Luis Beltrán y contó con las exposiciones de los médicos veterinarios José Caminos, de la Universidad Nacional de La Rioja, sede regional Chamical, y Tomás Vera, del INTA. El cierre reunió varios de los interrogantes que atravesaron el programa: cómo fortalecer la actividad caprina, qué capacidades necesitan los productores, cómo generar oportunidades para los jóvenes y de qué manera la educación, la ciencia y las instituciones pueden contribuir al desarrollo de la región. Pensar la caprinocultura como motor de desarrollo supone reconocer su dimensión económica, pero también su relación con las familias rurales, el arraigo, los saberes transmitidos entre generaciones y las posibilidades de construir proyectos de vida en el territorio.

DÍA 2: Quilino como aula abierta: producción, ambiente, cultura y turismo

La segunda jornada, el 9 de octubre, trasladó el centro de la experiencia al territorio. Desde la Casona de la Cultura de Villa Quilino, la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Quilino presentó el recorrido “Experiencia Quilino”, que propuso conocer distintos espacios y actores de la localidad. El itinerario incluyó plazas, lugares icónicos, productores caprinos y regionales, el frigorífico y el Vivero Municipal Rodolfo Münich. De esta manera, el Congreso amplió su perspectiva para mostrar que la identidad de una comunidad se construye a partir de la relación entre producción, patrimonio, ambiente, cultura y actividad turística. En el vivero municipal tuvo lugar la conferencia “Volver a la vid: recuperar una tradición para producir vinos con identidad local”, organizada con la participación de la Dirección de Ambiente y Economía Circular del municipio, en el marco del programa Vides Urbanas. La propuesta puso sobre la mesa la posibilidad de recuperar una tradición productiva y transformarla en una experiencia vinculada con la identidad, el paisaje y el desarrollo local. La producción vitivinícola, en este contexto, aparece como una alternativa para diversificar actividades y generar nuevos vínculos entre agricultura, cultura y turismo.

A continuación, la conferencia “Turismo Rural Comunitario: experiencias del noroeste de Córdoba”, con Eduardo Belelli y Fernando Cáceres, incorporó una mirada sobre las oportunidades que ofrece el turismo cuando se construye desde las comunidades y sus propios recursos. La degustación de vinos prevista para el cierre de la jornada completó una experiencia que combinó recorrido territorial, intercambio de conocimientos y acercamiento a las producciones locales.

 

Un programa que conectó conocimientos y actores

La amplitud de los temas abordados constituye uno de los principales aportes del Segundo Congreso de Caprinocultura y Educación en Territorio. La propuesta reunió conocimientos científicos, experiencias productivas, prevención sanitaria, comunicación, herramientas de comercialización, innovación, formación docente y turismo rural.  Cada eje respondió a una dimensión diferente de una misma pregunta: cómo transformar los recursos y saberes de una región en oportunidades concretas para quienes viven y trabajan en ella. La educación aportó el punto de partida y una perspectiva de futuro. La ciencia permitió profundizar en el conocimiento de los recursos animales y los sistemas productivos. La salud pública incorporó la prevención y la responsabilidad sanitaria. La industria mostró la importancia de la cadena de valor. La comunicación y el marketing acercaron herramientas para construir identidad y llegar a nuevos públicos. El emprendedurismo y el turismo abrieron posibilidades de diversificación económica.

 

En ese entramado, la participación de estudiantes y docentes del IPEQ adquiere un significado especial. Que el Congreso haya nacido como iniciativa de alumnos y alumnas, junto con sus docentes y las CLE, habla de una escuela que no se limita a transmitir contenidos, sino que también puede impulsar proyectos colectivos, convocar instituciones y generar espacios de intercambio para su comunidad. El desafío que deja esta segunda edición es convertir el encuentro entre educación, producción y territorio en vínculos sostenidos, proyectos concretos y nuevas oportunidades para el norte cordobés. Porque pensar el futuro de la caprinocultura no significa hablar solamente de cabras: significa hablar de trabajo, conocimiento, identidad, innovación y posibilidades de desarrollo para toda una comunidad.

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